domingo, 19 de junio de 2011

Alineación generacional, parricidio ritual, modernidad atemporal y perspectivas singulares e inéditas en la creación literaria.

El espejismo generacional

Por: Juan Goytisolo. Escritor

El trayecto de la juventud a la vejez de un escritor, desde la alineación generacional de la primera a la soledad creadora y vital de la última, suele ir acompañado de actitudes autoafirmativas que hacen tabla rasa del pasado inmediato y conducen al parricidio ritual. Todo empieza con nosotros cuando somos jóvenes y, mientras los "abuelos" son vistos a veces con indulgencia, nuestros predecesores no.

Recuerdo las declaraciones del "ya francés" Julio Cortázar a su regreso de una visita a Buenos Aires tras una larga ausencia. Los escritores de la hornada posterior a la suya lo ignoraban: no había sufrido como ellos los horrores de la dictadura argentina, vivía cómodamente en París y su obra, decían, había dejado de interesarles. Pocos años después de su muerte, las aguas volvieron a su cauce. Lo mismo acaeció con Lezama Lima tras el triunfo de la Revolución. Los poetas jóvenes le negaban el café y el azúcar: era ajeno a las preocupaciones del pueblo y pertenecía al pasado. En un excelente número de República de las Letras consagrado a Antonio Gamoneda y al autor de Paradiso, Antón Arrufat, portavoz de otros autores agrupados en Lunes de Revolución, explica su primitivo alejamiento y posterior comprensión gradual del legado literario del gran escritor.

El desencuentro generacional se reitera a lo largo del tiempo sin que los nuevos artistas, poetas y escritores, salvo raras excepciones, escarmienten en cabeza ajena. Manuel Azaña escribió sobre el tema unas líneas memorables:

"La sangre moza se imagina que el mundo nace de su calor; la sangre amortecida, que con ella descaece la vida. Cada generación se persuade que las desdichas de su edad han corrido de un orto a un ocaso. Cuando echa de menos el brío juvenil, imagínase que concluye y resume en sí una vuelta redonda del tiempo histórico. De tales preocupaciones y falacia el espíritu vigoroso está obligado a emanciparse. Como del localismo geográfico, así está obligada la razón a liberarse del localismo temporal, que corta la duración en círculos intangentes, trazados sobre la edad".

Leer a Manuel Azaña, en mi opinión el mejor crítico literario, junto a Luis Cernuda, del siglo que dejamos atrás, nos orienta hacia una mejor comprensión de la vivencia ínsita a la creación artística a lo largo del tiempo. El gran Mijail Bajtin, con su percepción luminosa de que si aquella aspira a proyectarse en el futuro debe hacerlo a partir de un conocimiento cabal del pasado, pues lo que vive tan solo en el presente desaparece con él, halla en Azaña un inesperado y genial precursor. Una cosa es la actualidad, nos dice, y otra la modernidad atemporalque circula a lo largo de los siglos.

La empresa de volver a los clásicos, no para imitarlos, sino para reescribirlos, es el mejor modo de asegurar su propia posteridad. Si Picasso se apropió, para desestructurarlos, de Velázquez y Goya, ¿por qué no asumir la invención del Quijote de Borges y reelaborar El hacedor? Del mismo modo que, gracias a Avellaneda, Cervantes transformó el relato de un personaje enloquecido por sus lecturas en el de un creador enloquecido por los poderes de la literatura, todos podemos recurrir a la biblioteca de Babel a condición de hacerlo con tino y con la conciencia de ser eslabones de una impredecible evolución histórica que no termina en nosotros y a la que nadie puede poner un punto final.

Si en la década de los veinte del pasado siglo, los formalistas rusos describían la historia del arte y de la literatura como una sucesión dialéctica de forma en la que la forma nueva no surgía para expresar un contenido nuevo sino para reemplazar a otro gastado hasta la trama y caído ya en desuso, las recientes reflexiones de Milan Kundera sobre el asunto afinan dicha formulación: el novelista que aspira a perdurar debe descubrir lo que sus predecesores no han visto ni escrito. No se trata pues de saltar de un tema a otro sino enfocar el mundo y las sociedades e individuos que lo pueblan desde una perspectiva singular e inédita.

Las generaciones jóvenes que hoy aspiran a ello son a la vez rupturistas respecto al pasado inmediato y conscientes de la necesidad de engarzar con el legado que a sus ojos no ha perdido vigencia. Sin atenerse a los criterios de la consabida crítica al uso -tan dada a ensalzar las obras destinadas al lector perezoso-, algunos autores insumisos a las normas trazadas sintonizan su labor novelesca con las infinitas posibilidades abiertas por el universo virtual creado por la ciencia y las técnicas del nuevo milenio: ese desgarrón, en palabras de Jesús Ferrero, "entre los que se educaron bajo el signo de la galaxia Gutenberg y los que no". El desafío al que se enfrentan estos es arduo y estimulante. Arduo, porque toda hermandad basada en percepciones comunes impone al artista el reto de desmarcarse de ella. Estimulante, en la medida en que dicha ruptura implica la fe en una trayectoria a menudo incomprendida y mirada a veces con hostilidad o con sospecha.

La historia se repite, aunque las circunstancias cambien. Miembro de la llamada generación del medio siglo -la nacida entre 1926 y 1936-, marcada por la Guerra Civil y la interminable dictadura que le sucedió, mi vinculación con los escritores de mi edad o algo mayores que yo se fundaba en una serie de inquietudes políticas y sociales compartidas. El propósito de denunciar la ocultación de la realidad por una prensa amordazada por la censura nos inducía, como escribí aquellos años -en Francia y México, no en España- a desempeñar el papel informativo que en los países democráticos corresponde a los diarios. Dicho objetivo y las afinidades ideológicas reforzaron los cimientos de nuestra relación por encima de las divergencias literarias y ambiciones artísticas. Con todo, al cabo de un tiempo, el fundamento de aquella se resquebrajó y cada uno de nosotros siguió su propio trayecto.

La distancia del mundo que concede la vejez permite ver las cosas de otra manera. Se puede ser un cascarrabias, como lo fueron un puñado de autores insignes, pero alcanzar también una lucidez fruto del reconocimiento de los propios errores y del abandono de todo espíritu de clan y afán de competencia. El creador, enfrentado a la cercanía de su desaparición física, no rivaliza ya con nadie; ve las cosas y su vida a distancia; elude la trampa del espejismo generacional y del "localismo temporal" del que habla Azaña. Sabe que la historia coloca a cada cual en el lugar que le corresponde: al innovador rebelde en el suyo, y a quienes confunden creatividad con éxito de ventas o visibilidad mediática en la plenitud de su nada.

Fuente: Diario El País (España). 19/06/2011.

domingo, 13 de febrero de 2011

La literatura medieval y el ideal mítico del “amor cortés”. De los trovadores del siglo XII al Romanticismo inglés.

Las almas sin cuerpo

La literatura medieval forjó el ideal mítico del “amor cortés”.

Por: Enrique Sánchez Hernani

Inspirados por los cuentos de hadas y otros desbordes del imaginario literario, no pocos piensan que la mejor época para el amor fue la de los caballeros andantes. Craso error. El Medioevo cultivó una frustrante postura amorosa.

Los trovadores surgieron a comienzos del siglo XII en el sur de Francia y crearon la poesía provenzal. En ella cantaban sus amores, por lo común tristes, a causa del desdén de sus damas. La mujer era de linaje admirable, pero los amores eran frustrados, sin acercamiento físico.

Los trovadores no admitían haber besado, menos aún otro tocamiento. A esto se le llamó “amor cortés”.

Los cancioneros populares, levemente más audaces, se regocijaban con encuentros precipitados, tactos furtivos y fugaces, miradas hondas, suspiros y alguna aventura peligrosa, como enamorarse de la esposa de su señor feudal. El “amor cortés”, casto, era la traspolación a la dama del amor a Dios.

Por eso la ausencia del eros.

LA PUREZA

Según el código amatorio de los trovadores, estos se entregaban con total pureza. Incluso para demostrar su ausencia de apetitos carnales, antes de partir a la batalla celebraban un curioso ritual: dormían en el lecho con su dama, la desnudaban por completo, podían besarla, pero no hacerles el amor. A tan estoico ejercicio se le llamó “drutz” o “cinturón negro”.

Esto, pasaba en la literatura. La realidad era más libertina, pero era una práctica secreta y mayormente a cargo de ciertos nobles disolutos.

DANTE Y EL QUIJOTE

El amor, a la manera trovadoresca, tuvo una larga saga literaria. Uno de sus íconos fue “La Vita Nuova” de Dante, escrita entre 1292 y 1293, poco después de muerta su amada Beatriz. Dante la conoció cuando tenía 9 años y ella 8.

Hasta los 18 años solo intercambiaban saludos en la calle.Dante se solazaba si Beatriz le sonreía; eso era todo. En el siglo XIV otra obra clásica ensalzaría este casto amor. Se trata de “El libro del buen amor”, del Arcipreste de Hita, que enalteciendo el “amor cortés” le ajusta cuentas al “loco amor” (el amor carnal).

El arcipreste relata sus frustradas aventuras amatorias, clasificando el amor en: cortés, loco y amor sacramental. El amor más puro es el amor a Dios.

Otra obra cumbre de los mismos poco carnales pareceres es el Quijote, cuya primera parte vio la luz en 1605. Cervantes parodia el ideal caballeresco del “amor cortés”. Don Quijote ama con locura a Dulcinea del Toboso, una llana campesina. Tal amor, por obra de Cervantes, aparece como ridículo aunque sublime.

ROMÁNTICA ILUSIÓN

Muchos años después, el movimiento de los poetas románticos renovó el ideal de “amor cortés”. Edgar Allan Poe (1809-1849), en muchos de sus poemas explora, como uno de sus motivos, la muerte de una hermosa mujer.

Así ocurre, por ejemplo, en su último gran poema, “Annabel Lee”, donde la primera voz, enamorado de la dama en vida, lo sigue estando tras su muerte. Poe llamaba a este tópico “el tema más poético del mundo”.John Keats (1795-1821), el gran poeta romántico inglés, también cumplió en vida su impoluto ideal amoroso. A los 23 años Keats conoció a Fanny Brawne, se enamora platónicamente de ella, pero trágicamente dos años después deja su ilusión por la tuberculosis que lo mataría. Las cartas que le dirige, de exaltada pasión amorosa, eran renuentes a la pasión erótica.“La pasión me avasalla —escribió—, pero por nada quisiera que vieses los raptos a los que jamás hubiera pensado que me entregaría”.

Fuente: Diario El Comercio (Perú). Domingo 13 de Febrero del 2011.

sábado, 29 de enero de 2011

La Biblioteca Warburg, una de las empresas culturales más fascinantes del siglo XX.

La biblioteca que escapó del fuego

Por: Rafael Argullol (Escritor)

El 12 de diciembre de 1933, dos barcos de vapor, el Hermia y el Jessica, remontaron el río Elba con un cargamento de 531 cajas. Abandonaban el puerto de Hamburgo con el propósito de dirigirse a los muelles del Támesis, en Londres. En las cajas, además de miles de fotografías y diapositivas, estaban depositados 60.000 libros. En principio, se trataba de un préstamo que debía prolongarse a lo largo de tres años. La realidad es que los libros ya no emprendieron el viaje de regreso a su lugar de origen, consumándose, así, el traslado definitivo, desde Alemania a Inglaterra, de la Biblioteca Warburg, una de las empresas culturales más fascinantes del siglo pasado y quizá la que resulta más enigmática desde un punto de vista bibliófilo.

Como estamos mucho más habituados a las imágenes de libros en las hogueras, resulta difícil de imaginar el proceso contrario: la salvación de una gran biblioteca del acecho de las llamas. La de Alejandría fue incendiada varias veces, y tenemos abundantes noticias sobre quema de libros en cualquier época sometida al fanatismo, hasta el pasado más reciente. Por eso llama la atención lo ocurrido con la Biblioteca Warburg. Curiosamente, todo fue muy rápido, pese a que las negociaciones secretas entre los alemanes y británicos implicados en el plan de salvación de la biblioteca fueron largas y laboriosas. A principios de 1933, Hitler alcanzó el poder, y a finales de ese mismo año los volúmenes que Aby Warburg había reunido en el transcurso de cuatro décadas ya se encontraban en su nueva morada londinense. Los acontecimientos se precipitaron, sometidos al vértigo sin precedentes de un periodo que culminaría en el mayor desastre de la historia. Los continuadores de la obra de Aby Warburg -pues este había fallecido un lustro antes- pronto advierten que será imposible proseguir con su labor bajo la vigilancia nazi. En consecuencia, empiezan los contactos destinados al traslado. Primero se piensa en la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, donde escasean los fondos para el futuro mantenimiento. Después, en Italia, el lugar más adecuado de acuerdo con el contenido de la biblioteca, pero el menos fiable tras el largo Gobierno de Mussolini. Finalmente, se impone la opción británica. Eric M. Warburg, hermano de Aby, escribió una crónica pormenorizada de las negociaciones que, como apéndice, se incluye en el recién publicado texto de Salvatore Settis Warburg Continuatus. Descripción de una biblioteca (Ediciones de la Central y Museo Reina Sofía). El relato nos introduce en una trama de alta intriga.

¿Por qué era tan singular la Biblioteca Warburg? Es difícil obtener una respuesta unívoca. De la lectura del libro de Salvatore Settis, así como de la del también reciente y muy recomendable ensayo de J. F. Yvars Imágenes cifradas (Elba), se desprende una suerte de paisaje de círculos concéntricos según el cual la misteriosa personalidad de Aby Warburg abrazaría la estructura de su biblioteca, del mismo modo en que los hilos de la telaraña no pueden comprenderse sin el instinto constructor del propio insecto. También las explicaciones, ya clásicas, de Fritz Saxl, Ernst Cassirer, Erwin Panofsky o E. H. Gombrich sobre el maestro de Hamburgo apuntan en la misma dirección. Lo que podríamos denominar el caso Warburg se refiere a un hombre que dedicó su vida a la formación de una biblioteca que, con el tiempo, sería muchos mundos al unísono: un edificio, construido en Hamburgo por el arquitecto Fritz Schumacher, que debía inspirarse en la elipse orbital de Kepler; un laberinto que atrapaba al visitante, según Cassirer; una colección organizada de acuerdo con criterios sutiles y completamente heterodoxos, todavía no enteramente dilucidados; un polo espiritual que magnetizaba a cuantos se acercaban y que daría lugar, primero en Alemania y luego -póstumamente respecto al fundador- en Reino Unido, a la más prestigiosa tradición contemporánea en el territorio de la Historia del Arte.

En el centro de la telaraña, el hombre, Aby Warburg, continúa siendo un misterio, alguien mucho más evocado que leído, a pesar de que últimamente crece la edición de sus escritos, incluido su crucial Atlas Mnemosyne (Editorial Akal), comparado, con razón, por Yvars con el Libro de los pasajes de Walter Benjamin. De Aby Warburg siempre se recuerdan dos circunstancias que acotan su trayectoria vital. De sus últimos años se saca a colación la enfermedad nerviosa que motivó su internamiento en un sanatorio y, en el otro extremo de su biografía, se alude al adolescente que, en un gesto bíblico, renunció a su primogenitura en el seno de una familia de la gran burguesía hamburguesa a condición de que, en el futuro, siempre dispusiera de los fondos necesarios para adquirir cuantos libros quisiera. A los 13 años, la edad en que se produjo esa renuncia, Aby parecía haber adivinado ya sus dos pasiones futuras: coleccionar libros y organizar de manera revolucionaria su colección. El resultado fue, sobre todo después de la construcción del edificio que obedecía a sus innovadores criterios, una biblioteca radicalmente distinta a las demás.

Las estanterías de la Biblioteca Warburg reunían volúmenes que guardaban entre sí "afinidades electivas", lo cual suponía extraños alineamientos de arte, medicina, filosofía, astrología o ciencias naturales alrededor de unas imágenes simbólicas que, aisladas en cada especialidad, perdían su fuerza genealógica. Así, por ejemplo, y para horror de los historiadores ortodoxos, en los paneles del Atlas Mnemosyne Warburg juntaba motivos alegóricos, fragmentos de cuadros, emblemas esotéricos, fórmulas matemáticas o grabados sobre la circulación sanguínea en un solo plano de múltiples relaciones. Gracias a esas "afinidades electivas", el historiador podía excavar el pasado a través de múltiples túneles que se iban entrecruzando en el subsuelo de la memoria (Mnemosyne era el frontispicio que presidía la Biblioteca Warburg). Esta idea, susceptible de ser aplicada a toda la historia de la cultura, era particularmente importante al tratar de identificar las fuentes antiguas del arte renacentista, como demostró el mismo Aby Warburg con sus extraordinarias radiografías de El nacimiento de Venus y La Primavera de Botticelli. Sus discípulos experimentaron pronto que su biblioteca, lejos de ser un archivo inerte, era un organismo vivo que trasladaba a la imaginación por las diversas islas del conocimiento.

Lo que los dos barcos de vapor transportaban aquella gélida mañana de diciembre de 1933 no eran solo miles de libros cuidadosamente escogidos a lo largo de décadas, sino la semilla de una sabiduría singular que daría frutos magníficos. Parece que la decisión del municipio de Hamburgo de prestar por tres años la Biblioteca Warburg irritó sobremanera a la Cancillería del Reich en Berlín. Empezaban las hogueras por todas partes y, desde luego, era escandaloso que se hubieran escapado sigilosamente 60.000 posibles víctimas.

Fuente: Diario El País (España). 29/01/2011.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Los 50 libros del año. Selección de los mejores libros publicados el 2010.

Imagen: El País
Los 50 libros del año

En estos doce meses, el mundo editorial lanzó gran cantidad de novedades; entre todas ellas, la redacción de adn eligió, con la arbitrariedad de toda lista, los más destacados en los distintos géneros y los ordenó alfabéticamente.


AL PIE DE LA ESCALERA
Lorrie Moore (novela)
(Seix Barral)

La historia intimista de aprendizaje de una joven estudiante universitaria, con padres granjeros, contratada por una extraña pareja para cuidar de su futura hija adoptiva, se transforma en una excusa para abordar temas como el racismo, las nuevas familias y el análisis de los miedos e incertidumbres de la sociedad estadounidense en el comienzo del siglo XXI.

ALBUCIUS
Pascal Quignard (novela)
(El cuenco de plata)

Las obras, los hábitos cotidianos y hasta las más nimias obsesiones son reseñadas y comentadas en la biografía imaginaria del ignoto Caius Albucius Silos, un declamador y autor latino del siglo I antes de Cristo. En ese afán singular, el escritor francés muestra su destreza para reunir la novela, el cuento, el ensayo, la biografía y la poesía en un mismo libro.

ALFABETO
Claudio Magris (ensayo)
(Anagrama)

Desde las lecturas infantiles de Stevenson o Dumas hasta la gran literatura de autores como Musil o Svevo, Magris reconstruye sus lecturas en una selección de artículos y ensayos publicados en los medios. Esa biografía literaria propone un viaje para descubrir las voces que, enmascaradas en la ficción, revelan las crisis de la vida y la historia del presente.

AQUÍ EMPIEZA NUESTRA HISTORIA
Tobias Wolff (cuento)
(Alfaguara)

La veintena de relatos publicados, más diez cuentos inéditos, que reúne este libro muestra las relaciones y disidencias de Wolff con el "realismo sucio" de Raymond Carver y Richard Ford. Poblados por niños, hombres solitarios y parejas que se odian, estos relatos, ambientados en ciudades degradadas, buscan esas escenas en las que la cotidianidad se vuelve extraordinaria.

AZUL
Michel Pastoureau (ensayo)
(Paidós)

A partir de la premisa de que los colores, más que un fenómeno natural, son una construcción cultural compleja, el medievalista Michel Pastoureau realiza una investigación microhistórica. Desde el desprecio de griegos y latinos por el color de los bárbaros hasta la dignidad que le otorgó la revolución francesa, el historiador analiza los usos del azul en un libro sorprendente y ameno.

BLANCO NOCTURNO
Ricardo Piglia (novela)
(Anagrama)

El autor de Plata quemada vuelve a la novela luego de trece años, con un policial que sólo se ajusta a las normas del género para subvertirlas. El comisario Croce, junto con el periodista Renzi, protagonista de Respiración artificial , investigan el caso del asesinato del portorriqueño Tony Durán y su relación con las mellizas Belladona.

120 HISTORIAS DEL CINE
Alexander Kluge (relato)
(Caja Negra)

Cineasta, y una de las figuras decisivas del Nuevo Cine Alemán, pero también intelectual y narrador, Kluge piensa el cine en ciento veinte textos entre la literatura y el ensayo. Reflexiones e ideas sobre films realizados, bocetos para películas aún inexistentes, a través de la mirada de un creador que concibe su arte bajo la premisa de que "lo no filmado critica lo filmado".

CORRER
Jean Echenoz (novela)
(Anagrama)

En serie con sus últimos libros, Ravel y Des Éclairs , que narran fragmentos de las vidas del autor de Bolero y del inventor Nikola Tesla, Echenoz se detiene en algunos momentos de la historia del corredor checo Emil Zátopek, ganador de medallas doradas en las Olimpíadas de Londres (1942) y Helsinki (1952). Esta curiosa novela permite leer a contracorriente los tiempos de la Guerra Fría y sus absurdos.

CONTRALUZ
Thomas Pynchon (novela)
(Tusquets)

Una descomunal novela en la que Pynchon lleva el delirio sistemático de su obra mucho más allá. Situada entre 1893 y el final de la Primera Guerra Mundial, Contraluz es una ficción sobre el nacimiento del poder moderno, en la que diversas sectas, espías y científicos de todas las potencias, alquimistas e inventores locos, aventureros, libertarios y pistoleros se disputan el control de los recursos que dominarán el mundo futuro.

CUENTOS COMPLETOS
Primo Levi (cuento)
(El Aleph)

Un panorama acabado de los textos de uno de los autores capitales del siglo pasado. Los primeros cuentos fantásticos, incluidos en Historias naturales y Defecto de forma , sus experiencias vitales vistas a través de la química en El sistema periódico , los campos de concentración retratados en Lilít y otros cuentos , y las sombrías narraciones de sus últimos años reunidas en la recopilación póstuma Última Navidad de guerra .

CUENTOS COMPLETOS
Thomas Mann (cuento)
(Edhasa)

Por primera vez están disponibles en español y en un solo volumen todos los cuentos del autor de La montaña mágica , incluyendo las nouvelles La muerte en Venecia y Tonio Kröger . Aunque los temas de las novelas se mantienen, en los cuentos, escritos a lo largo de toda la vida del autor, se revela otro costado de Mann, menos atado a la arquitectura que organizaba sus libros de más largo aliento.

CUENTOS REUNIDOS
Kjell Askildsen (cuento)
(Lengua de Trapo)

Todo un descubrimiento. Los relatos de este veterano escritor noruego, seleccionados para esta edición por Fogwill, son breves, secos y perfectamente desconcertantes. En ellos reina una falsa calma, que parece amenazada por cualquier detalle nimio y cotidiano.

DESARTICULACIONES
Sylvia Molloy (novela)
(Eterna Cadencia)

La escritora argentina radicada en Estados Unidos evoca en este libro desgarrador la enfermedad de una amiga en breves y contundentes capítulos, concentrados en anécdotas y detalles.

DESCUBRIMIENTOS
Clarice Lispector (crónicas)
(Adriana Hidalgo)

Con este volumen se completa la publicación en castellano de las crónicas que Lispector escribió para el Jornal do Brasil , todos los sábados desde el 19 de agosto de 1967 hasta el 29 de diciembre de 1973. El amor, el tiempo y la muerte son desmenuzados en textos inclasificables, capaces de hacer del acontecimiento más banal una historia extraordinaria.

DÓBERMAN
Gustavo Ferreyra (novela)
(Emecé)

Ganadora del premio Emecé 2010, esta novela confirma a Ferreyra como una de las voces más personales de la literatura actual. Ferreyra reconstruye la mente de Joaquín Riste, un hombre que, en los superficiales y megalómanos años noventa, observa el mundo con una mirada deformante que impide distinguir la realidad de sus alucinaciones paranoicas, habitadas por topos, conejos y dóbermans.

EL CASO SCHÖNBERG
Esteban Buch (ensayo)
(FCE)

En esta minuciosa y completísima investigación, subtitulada Nacimiento de la vanguardia musical , Esteban Buch revela los pormenores de la escandalosa recepción pública de las primeras obras atonales de Arnold Schönberg. El libro es también una historia sobre los límites y la honestidad de la crítica en un momento decisivo del arte del siglo XX.

EL CEMENTERIO DE PRAGA
Umberto Eco (novela)
(Lumen)

Eco vuelve a la novela con un homenaje a los folletines. El capitán Simonini, un piamontés dedicado a la fabricación de documentos falsos, accede gracias a su oficio a las intrigas políticas y los hechos sociales más relevantes del siglo XIX. Sus memorias son la clave para comprender el pasado y el presente.

EL CUADERNO GRIEGO
Arnaldo Calveyra (poesía)
(Adriana Hidalgo)

El poeta argentino vuelve a indagar la senda abierta por Maizal del gregoriano y Diario de Eleusis : sus breves versículos poéticos son cada vez más luminosos y, en su luz, cada vez más llenos de misterios y de evidencias.

EL DIVORCIO / EL ERROR
César Aira (novelas)
(Mansalva/Mondadori)

Dos nuevos capítulos en la gran aventura de Aira: probar que siempre es posible sostener una narración atrapante aunque se pulvericen las reglas de la novela. Un sinfín de historias se desatan: en El divorcio , cuando el toldo lleno de agua de un bar empapa a un transeúnte; en El error , tras pasar una puerta que lleva el título de la novela como advertencia.

EL DON DE LA VIDA
Fernando Vallejo (novela)
(Alfaguara)

En un banco del parque Bolívar en Medellín, el protagonista dialoga con la muerte. Mientras reconstruyen la larga lista de los muertos que el narrador ha visto en su vida, comparten opiniones sobre el sexo, la religión, la política, la familia y la vejez.

EL EXPEDIENTE ARCHER
Ross Macdonald (cuento)
(Mondadori)

Tras las huellas de Chandler, Macdonald le otorga la densidad de la tragedia clásica al policial negro con su Lew Archer, un investigador que descubre las profundidades psicológicas del crimen en el paisaje californiano. Este volumen reúne la totalidad de sus relatos breves e incluye narraciones inconclusas.

EL HILO Y LAS HUELLAS
Carlo Ginzburg (ensayo)
(FCE)

En estos ensayos, el historiador italiano analiza el límite borroso entre narración histórica y literaria. Ginzburg disecciona el pasaje de la historia político-militar decimonónica a la historia de las mentalidades y la microhistoria, para discutir la historiografía como invención.

EL ORIGINAL DE LAURA
Vladimir Nabokov (novela)
(Anagrama)

No se trata de una obra propiamente dicha, sino de la serie de fichas en que trabajaba el padre de Lolita al morir. La novela en construcción permaneció durante más de treinta años en la bóveda de un banco suizo y se transformó en un caso literario que sólo pudo develarse en 2010.

EL SACRAMENTO DEL LENGUAJE
Giorgio Agamben (ensayo)
(Adriana Hidalgo)

A partir de la afirmación de Paolo Prodi de que hoy se ha disuelto el juramento como vínculo solemne y totalizador, Agamben realiza una antropología filosófica sobre el acto de habla que confería al ciudadano su dimensión política.

ELLA
Daniel Guebel (novela)
(Mondadori)

El escritor argentino cuenta en esta novela un triángulo amoroso situado en el paisaje de un country de la provincia de Buenos Aires. Dos hombres intentan satisfacer los deseos de una mujer compartida a la que, en el fondo, nunca terminan de conocer. Con su prosa siempre precisa, Guebel interroga los misterios de los celos y los engaños del amor.Elsa Morante.

ELSA MORANTE. UNA ROMANA
Lily Tuck (biografía)
(Circe)

La autora retrata la personalidad de "una mujer inmensamente talentosa, apasionada, a menudo imposible, valiente, pendenciera, ocurrente, ambiciosa y generosa". Tuck repasa los avatares de la vida de la gran escritora italiana y analiza las obras y las amistades que mantuvo con intelectuales de la época.

EN EL AIRE
Graciela Speranza (novela)
(Alfaguara)

De Londres a Nueva York y de Nueva York a Londres, Bruno, un ilustrador que ya aparecía en Oficios ingleses , novela previa de Speranza, reconstruye de manera oblicua su historia familiar, entre el arte y el dolor por la dictadura militar.

ÉRAMOS UNOS NIÑOS
Patti Smith (autobiografía)
(Lumen)

La cantante y poeta, precursora del punk rock , revisa sus días de juventud en la Nueva York de los años sesenta. Centrada en su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, su narración es un fiel retrato de la vida bohemia y marginal de esa época.

GILLES DELEUZE Y FÉLIX GUATTARI. BIOGRAFÍA CRUZADA
François Dosse (biografía)
(FCE)

En este ingente libro, el historiador francés afronta el desafío de narrar dos vidas filosóficas, la del pensador Gilles Deleuze y la del psicoanalista Félix Guattari, a la vez que busca desentrañar las huellas de cada uno en la decisiva obra ( El antiedipo , Mil mesetas ) que escribieron en conjunto.

GRIETA DE FATIGA
Fabio Morábito (cuento)
(Eterna Cadencia)

Un pedicuro elabora historias a partir de huellas en la arena. Un escritor descubre un secreto en las correcciones que le hacen a su cuento. En los relatos del narrador y poeta mexicano, la curiosidad lleva a los personajes a hilvanar las mínimas manifestaciones del universo que los rodea.

INTIMIDADES CONGELADAS
Eva Illouz (ensayo)
(Katz)

La socióloga israelí presenta en este ensayo una singular hipótesis que muestra el revés de la dura realidad modelada por el capitalismo. Si bien esa organización social convirtió la actividad económica en su principal objetivo, también les otorgó un lugar central a la vida privada y a la expresión de las emociones en la realización del individuo.

LA BESTIA Y EL SOBERANO
Jacques Derrida (ensayo)
(Manantial)

Primera entrega de un seminario dictado por el fallecido filósofo francés entre 2001 y 2003, en el que se abocó a desbrozar la idea de soberanía, concepto clave de algunos de sus últimos libros. Con ejemplos que van de La Fontaine a Rousseau o Paul Valéry, Derrida aborda en estas clases, con rigor, las figuras animales de lo político.

LA ESCUELA DE FRÁNCFORT
Rolf Wiggershaus (ensayo)
(FCE)

Discípulo de Theodor W. Adorno, el alemán Rolf Wiggershaus ha escrito la que es, hasta el momento, la historia más completa de esta corriente filosófica del siglo XX que influyó decisivamente en la estética y la sociología.

LA HISTORIA DE LAS COSAS
Annie Leonard (ensayo)
(FCE)

La "heroína del medio ambiente", según la definió la revista Time , se dedica en este ensayo a la historia siniestra de los objetos. Desde una remera de algodón hasta un anillo de oro: cómo se obtuvieron los materiales, cuánta energía necesitó su producción, cómo se usaron y descartaron.

LA HUMILLACIÓN
Philip Roth (novela)
(Mondadori)

El fantasma de la vejez recorre la historia de los últimos años de Simon Axler, un actor de teatro sesentón, célebre en su juventud, que descubre que ya no puede convencer al público luego de sus fallidas interpretaciones de Macbeth y La tempestad .

LA ÚLTIMA NOCHE EN TWISTED RIVER
John Irving (novela)
(Tusquets)

El autor de El mundo según Garp regresa con una novela de carretera que relata la huida de un cocinero y su hijo, perseguidos por un policía que busca vengar un homicidio accidental. En ese derrotero por el norte de Estados Unidos y Canadá, Irving repasa medio siglo de historia.

LA VIDA ENTERA
David Grossman (novela)
(Lumen)

No es fácil lidiar narrativamente con una tragedia compleja como el conflicto árabe-israelí. Grossman propone una ficción con la densidad de las mejores novelas decimonónicas y una historia centrada, más que en los grandes hechos públicos, en la intimidad familiar.

LA VIDA FÁCIL
Richard Price (novela)
(Mondadori)

En esta febril novela, Price, uno de los guionistas de la serie The Wire, retrata una ciudad de Nueva York en perpetua transformación. Su relato oscila magistralmente entre la coartada policial y el mejor realismo.

LISBOA
Leopoldo Brizuela (novela)
(Alfaguara)

Tangos y fados marcan el ritmo melancólico de los sucesos ocurridos una noche de 1942, en la capital portuguesa, acosada entonces por la guerra. El cónsul argentino Eduardo Cantilo, Enrique Santos Discépolo, Tania y la cantante Amália Rodrigues, entre otros, protagonizan un encuentro en el que la pasión se impone sobre los anhelos de comunicación.

LOS AMANTES
John Connolly (novela)
(Tusquets)

La novela más oscura de la siempre oscura serie que el irlandés John Connolly le dedica a su personaje emblemático, el detective Charlie Parker. En esta ocasión, Parker investiga el suicidio de su padre y encuentra verdades difíciles de aceptar.

LOS DEMONIOS
Heimito von Doderer (novela)
(Acantilado)

El austríaco Von Doderer fue uno de los grandes escritores centroeuropeos del siglo XX. Los demonios , su obra cumbre, tardó décadas en ser traducida, pero la demora valió la pena. A través de un centenar de personajes, la novela retrata el final de toda una era, antes de la anexión nazi de Austria.

MARINA TSVETÁIEVA, MI MADRE
Ariadna Efron (biografía)
(Circe)

Conmovedor e inquietante retrato de la gran poeta rusa, que se quitó la vida bajo el estalinismo. Estos recuerdos, sin concesiones con la historia ni con la biografiada, fueron escritos por su propia hija.

NACIÓN Y NARRACIÓN
Homi K. Bhabha (ensayo)
(Siglo XXI)

El teórico de origen indio, pensador clave del poscolonialismo, dedica esta serie de ensayos, publicados en inglés en 1990, a la crítica de los conceptos esencialistas que justifican la idea de nación como unidad política e identitaria.

NOCTURNOS
Kazuo Ishiguro (cuento)
(Anagrama)

El primer libro de cuentos del autor de Los restos del día está dedicado a la música o, para ser más precisos, a algunos intérpretes que orillan la frustración, lejos de sus anhelos originales. Predomina el tono melancólico y, en alguna de sus páginas, un humor desopilante.

QUE EL VASTO MUNDO SIGA GIRANDO
Colum McCann (novela)
(RBA)

El 7 de agosto de 1974, un joven equilibrista francés desafió las alturas al atravesar sobre un cable la distancia entre las recién inauguradas Torres Gemelas. A partir de esa anécdota, el autor describe las experiencias de ese día en la vida de una infinidad de personajes.

RELATOS REUNIDOS
Hebe Uhart (cuento)
(Alfaguara)

Esta selección de narraciones, publicadas entre 1962 y 2004, es una excelente introducción a la obra de una de las autoras más originales de la literatura argentina, aunque poco conocida por el público masivo. Sus relatos y nouvelles son un notable registro de los modos de hablar de cierta clase media argentina y la visión del mundo implícita en ellos.

SI ALGUIEN TIENE QUE SER DESPUÉS
Juana Bignozzi (poesía)
(Adriana Hidalgo)

En cada una de las tres partes de su nuevo libro, la autora de Mujer de cierto orden despliega una tenue autobiografía construida entre el tono confesional y su pasión por el arte, no exenta del fantasma de la política.

SI ME QUERÉS QUEREME TRANSA
Cristian Alarcón (crónica)
(Norma)

En esta dura crónica social, política y literaria, Alarcón desciende al bajo Flores para contar cómo se vive y se muere en ese universo sin Estado. Sin prejuicios ni teorizaciones excesivas, el mundo de los "transas" (narcotraficantes) y sus guerras es retratado con vívida crudeza.

UNA VIDA DE PIERRE MENARD
Michel Lafon (novela)
(Lumen)

Una obra maestra casi secreta. El francés Michel Lafon rinde un homenaje a Borges y sus precursores al narrar la vida de Pierre Menard, el escritor que inspiró a Borges su famoso relato sobre la reescritura del Quijote . La historia está tan bien contada que a las pocas páginas uno se olvida de que Menard es pura invención.

VERANO
J. M. Coetzee (novela)
(Mondadori)

El Premio Nobel sudafricano, impertérrito buscador de nuevos caminos literarios, elabora una novela en que, entre pistas falsas y personajes reales o ficticios, se va construyendo un retrato -el del propio autor- que nunca puede darse por válido o confiable. Así, de manera magistral, Coetzee culmina sus "memorias", iniciadas con Infancia y Juventud .

Fuente: Diario La Nación, suplemento ADN CULTURAL (Argentina). Viernes 24 de diciembre de 2010.
Recomendado:

lunes, 27 de diciembre de 2010

Análisis de la figura del escritor italiano Umberto Eco. Entre “Apocalípticos e integrados”.

Escritor múltiple

Umberto Eco. ¿Quién es el autor de “El cementerio de Praga”? Unas líneas sobre la vida del escritor detrás de una de las novelas más polémicas de los últimos tiempos.

Por: Jorge Paredes Laos

Semiólogo, filósofo, amante de las bibliotecas; admirador de Borges y de Joyce y de las novelas de detectives; estudioso de la Edad Media, aficionado al cómic y a la cultura popular, el italiano Umberto Eco es uno de esos intelectuales difíciles de clasificar o mejor dicho de encasillar en unos cuantos saberes y títulos.

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Nacido en Alessandría, una ciudad italiana del Piamonte, hace 78 años, Eco llegó tardíamente a la literatura después de haber desarrollado una carrera intelectual como filósofo, semiólogo, profesor universitario y ensayista, preocupado (o fascinado) por los cambios profundos que ya desde la posguerra experimentaba la cultura contemporánea con la entronización de medios masivos como el cine y la televisión.

Si bien sus primeros estudios se centraron en la Edad Media –su tesis con la que se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Turín estaba dedicada a Santo Tomás de Aquino (1954) y luego publicó “Arte y estética medieval” (1959)–, rápidamente se hizo conocido por la colección de ensayos “Apocalípticos e integrados” (1964). Un libro que exploraba la naciente cultura de masas y que partía en dos a la intelectualidad de la época: aquellos que veían con optimismo este fenómeno (integrados) y quienes vislumbraban el fin de una alta cultura ilustrada a partir del auge de la masificación (apocalípticos).

Eco analiza y critica estas posturas y desde entonces se convierte en una voz autorizada para escribir y comentar desde los campos de la filosofía y la semiótica todos los cambios operados en la comunicación y la cultura contemporánea.

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Sin embargo, su salto a la literatura le cambiaría la vida. Lector apasionado de Joyce, Borges y Kafka; entusiasta defensor del cómic y aficionado a las aventuras de Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle y estudioso de la Edad Media, Eco va cuajando con el tiempo la historia que lo haría entrar por la puerta grande a la literatura contemporánea: “El nombre de la rosa” (1980). Un libro complejo, disfrazado de novela policial, en el que desarrolla una historia fascinante en el siglo XIV, cuando reírse podía ser también algo subversivo.

En una reciente entrevista al diario español “El País”, cuando le preguntaron por qué decidió ser escritor a los 48 años, Eco respondió: “Uno: porque me apetecía […]. Dos: porque siempre me ha gustado narrar […]. Porque en 1975 conseguí la cátedra y no podía desear nada más en la vida. […] Porque un día vino a verme una amiga y me dijo que estaba preparando una colección de novelas policiacas escritas por no narradores: se lo estaba pidiendo a políticos, sociólogos… Todos libros de cien páginas. Yo le dije que no, que no podía escribir un libro policiaco; en primer lugar porque no sé escribir los diálogos; además, si tuviera que escribir un libro sería una locura medieval y tendría 500 páginas. Llegué a casa y empecé a redactar una lista de nombres. La otra respuesta es que tenía casi 50 años. A los 50 años, los señores dejan plantada a la mujer y se fugan con una bailarina. Yo, en cambio, escribí una novela: menos dispendioso y menos pecaminoso. Las razones son infinitas y ninguna. La única es esta: mire la línea de mi vida, llega hasta aquí, se para y vuelve a empezar. ¿Qué quiere decir esto? Que aquí tuve un accidente, perdí la memoria y empecé una nueva existencia; o que aquí dejé de ser solo un profesor y empecé a ser un novelista, a ganar más dinero, y mi vida cambió”.

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Y de hecho la vida de Eco cambió. Sus novelas posteriores, escritas en los últimos treinta años (“El péndulo de Foucault”, “La isla del día de antes”, “Baudolino”, “La misteriosa llama de la reina Loana”) han sido bien recibidas por la crítica y los lectores, y han tenido siempre un talante histórico y mucha imaginación, aunque ninguna ha generado tanta polémica como esta última, “El cementerio de Praga”, catalogada de antisemita, pues tiene como blancos a la iglesia y a los judíos. Como para avivar el fuego de la polémica.


Fuente: Diario El Comercio, suplemento cultural "El Dominical". 26 de Diciembre del 2010.
Recomendado:

viernes, 17 de diciembre de 2010

Rivalidades entre grandes escritores del siglo XX.

UN REPASO DE CUATRO POLÉMICAS LITERARIAS DEL SIGLO XX

Iras contemporáneas

Por: Moisés Sánchez Franco (Escritor)

La literatura siempre ha sido un territorio donde los egos y los puntos de vista han colisionado, a veces con humor, a veces con violencia. Es fama el intercambio de pullas entre Quevedo y Góngora, la discusión entre Lope de Vega y Cervantes, así como los debates literarios entre Tolstoi y Gorki, que llevó a este último a escribir un libro parricida, Recuerdos de Tolstoi, Chejov y Andreiev, donde cuestiona la díscola, conservadora, y aristócrata personalidad del autor de Resurrección. Pero en los últimos cuarenta años los debates han continuado: los intelectuales han perdido la compostura, han declarado catilinarias, han escrito libelos y han provocado las pasiones más exaltadas, así como las decepciones más profundas. A continuación presentamos cuatro de las polémicas más saltantes que han alimentado la chismografía literaria.


ARGUEDAS VERSUS CORTÁZAR

Cuando cerraba la década del sesenta, una polémica sacude a la literatura Latinoamericana: el debate entre Arguedas y Cortázar, altercado que bien resume la discusión entre cosmopolitas y telúricos. En su famosa "Carta a Roberto Fernández Retamar", enviada desde París en mayo de 1968, el argentino Julio Cortázar afirmó que un escritor alejado de su país e instalado en el viejo mundo podía descubrir con efectividad las auténticas raíces de lo latinoamericano. Cortázar renegaba del telurismo afirmando que éste le resultaba "completamente ajeno" y "hasta aldeano". Estas ideas provocaron la ira de Arguedas que respondió con un adelanto de su novela El zorro de arriba y el zorro de abajo publicado en la revista Amaru meses después. Allí Arguedas reconoce la aguijoneante genialidad de Cortázar, pero aclara que: "Todos somos provincianos, don Julio. Provincianos de las naciones y provincianos de lo supranacional". Cuando parecía que la discusión había terminado, un año después, Cortázar replica, esta vez desde la cosmopolita revista Life, diciendo que estaba de acuerdo con aquello que todos éramos provincianos, pero que "existe una diferencia entre ser un provinciano como Lezama Lima, que precisamente sabe más de Ulises que la misma Penélope, y los provincianos de obediencia folklórica para quienes la música de este mundo empieza y termina en las cinco notas de una quena". Como era de esperarse estas declaraciones causaron en Arguedas una profunda molestia, la cual volcó en su artículo "Un inevitable comentario a unas ideas de Julio Cortázar" publicado en El Comercio en junio de 1969. Allí el escritor peruano aclara que las quenas modernas tienen más de cinco notas y que para recordarle ese detalle a Cortázar le ha dedicado un jaylli quechua. Años después, en el Tercer diario, publicado en El zorro de arriba y el zorro de abajo, Arguedas aseguró que don Julio quiso ningunearlo. Con ánimo de revancha, el autor de Yawar fiesta, en una fina humorada helenística, retrata a Cortázar como un ser ridículamente mitológico, que "cabalga en flamígera fama como sobre un gran centauro rosado".


VARGAS LLOSA VERSUS GRASS

En 1985, en la reunión del PEN club en Nueva York, Mario Vargas Llosa sugirió que los intelectuales latinoamericanos muchas veces se convierten en aliados ideológicos de los tiranos de izquierda, de aquellos enemigos de la democracia. Sin remilgos llamó a García Márquez "cortesano" de Fidel Castro. Estas declaraciones enfadaron al novelista alemán Günter Grass, quien, enterado de lo sucedido, no dudó en exhortar a Vargas Llosa a que se desdijera, pues no aceptaba aquello de escritor cortesano para denominar a García Márquez, ni tampoco toleraba sus críticas a los intelectuales de izquierda (a quienes sí consideraba democráticos) ni a los gobiernos comunistas latinoamericanos, que representaban para él verdaderos paraísos culturales. Entonces Vargas Llosa declaró que no entendía como alguien que rechazaba la existencia de gobiernos comunistas en Europa veía con buenos ojos los sistemas totalitarios de izquierda en Latinoamérica. Como el cruce de palabras llenó varias portadas de diarios europeos, la Universidad Menéndez y Pelayo de Barcelona invitó a ambos escritores a un debate público. Vargas Llosa se mostró predispuesto a conversar, pero Grass rechazó la invitación. Todo parecía haber terminado. No obstante, el autor alemán arremetió nuevamente, esta vez ante un ausente Vargas Llosa, en una sesión de la reunión del Pen club llevada a cabo en Hamburgo, en 1986. Allí Grass volvió a conminar a Vargas Llosa para que retirada sus declaraciones, so pena de declararlo "interlocutor inválido". El escritor peruano se defendió de ese ataque artero mediante la "Carta a Günter Grass", donde cuestiona el 'curioso' estilo del alemán para polemizar con un contrincante ausente y afirma que el autor de El tambor de hojalata desconoce la política latinoamericana. Además acusa al autor germano de no manejar un concepto adecuado de democracia y confiesa la decepción que lo embarga al descubrir el verdadero rostro político de su colega teutón. Concluye diciéndole que esta polémica dificultará "la posibilidad de que alguna vez sean amigos". Una anécdota reciente nos permite ver que la herida sigue abierta. En el 2006, el escritor ario publicó sus memorias tituladas Pelando la cebolla, donde confesó que a los 17 años había formado parte de la milicia nazi. La declaración, como era de esperarse, causó gran revuelo. Entre los opinantes estuvo Vargas Llosa, quien afirmó que "Grass era menos perfecto de lo que muchos nos han hecho creer".


TABUCCHI VERSUS ECO

En 1997, la policía italiana descubrió que un grupo de jóvenes acomodados se divertía provocando accidentes al lanzar piedras a la autopista desde lo alto de un puente. Este hecho singular despertó la opinión de diversos intelectuales italianos. Harto de la cháchara, Umberto Eco escribió un artículo titulado: "El primer deber de los intelectuales: permanecer callados cuando no sirven para nada". El autor de El nombre de la rosa postulaba que "los intelectuales solo son útiles a largo plazo", pues sus opiniones no pueden cambiar la mentalidad de las autoridades, aunque sí pueden influir en el pensamiento de los poderosos venideros. Eco aseguraba que, en el momento que ocurren los problemas, los intelectuales tienen poco qué decir y "pedir su palabra alada es tan inútil como reclamarle a Platón un remedio contra la gastritis". Esta postura pasiva y conservadora provocó la reacción de otro gran escritor italiano, Antonio Tabucchi, quien respondió a Eco con un libro mordaz: La gastritis de Platón. En él, mediante una carta abierta a Adriano Sofri, un intelectual italiano de izquierda condenado injustamente a la cárcel, defiende la participación activa del escritor en los fenómenos sociales. Para Tabucchi, Eco aún tiene en la mente la idea del escritor excéntrico y díscolo y descuida a aquel otro escritor comprometido y activista, como Sofri, que busca cambiar la suerte de la sociedad, que defiende la multiplicidad de perspectivas sobre un mismo asunto y que reclama, con valor e insistencia, que los escritores no sean simples figuras ornamentales.


THEROUX VERSUS NAIPAUL

Hace algunas décadas, en una universidad de Kenya, el joven norteamericano y aspirante escritor Paul Theroux conoció al ya literato y elocuente V. S. Naipaul. El americano no tardó en considerar al inglés como su modelo y mentor. Para conocerlo más, el autor de La costa de los mosquitos no dudó en ser su chofer e incluso en convertirse en el hombre que le hacia los mandados. Naipaul en compensación le instruía sobre cómo convertirse en un genio de la literatura. Desde sus primeras publicaciones, Theroux le regalaba constantemente sus libros autografiados a su maestro; Naipaul los recibía con agrado y prometía conservarlos. Con el paso de los años, Theroux notó que sus triunfos no eran bien observados por su maestro. Mucho tiempo después, cuando ya era un escritor consolidado, el escritor norteamericano sufrió una grave decepción: encontró todos los libros que había escrito y le había regalado a su maestro de remate en una librería on line. Este suceso generó la ira de Theroux, quien despotricó contra su otrora mentor en La sombra de Naipaul (1998). Con humor y apelando a la infidencia, el escritor americano narra como Naipaul intentó vanamente suicidarse con gas poco antes de publicar su primer libro. No duda en describir a su ex amigo como un esposo cruel y machista, además de perfilarlo como un intelectual que subestimaba la producción literaria africana, al punto de llegar a emitir afirmaciones racistas. El autor de Chicas que juegan asevera que Naipaul, durante su permanencia en Kenya, declaró que cuando los blancos se fueran del continente, África sucumbiría en la más catastrófica barbarie.

Fuente: Diario El Comercio, suplemento "El Dominical" (Perú). 13 de julio de 2008.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Los clásicos o long-sellers (superventas de largo recorrido) de la literatura. Novedades en traducciones y ediciones.

Los clásicos pasan la 'operación renove'

De Homero a Tolstói, Hemingway, Steinbeck y Mishima, las grandes obras de la literatura regresan con nuevas traducciones, ediciones asequibles y portadas de diseño.

Por: Abel Grau

Son textos que cuanto más creemos conocer de oídas, más nuevos, inéditos e inesperados nos parecen cuando los leemos, según escribió Italo Calvino. Los clásicos son los grandes long-sellers (superventas de largo recorrido) de la literatura y, quizá por ello, cuando parece que la crisis azota con fuerza al sector editorial , se relanzan de nuevo. Como si se tratara de una enésima operación renove editorial, los textos universales, de Homero, Esquilo y Horacio a Tolstói, Hemingway, Mishima y Steinbeck, vuelven con nuevas traducciones, ediciones más asequibles y portadas de diseño, en una apuesta mayor por obras de solvencia contrastada.

El regreso de los modernistas

La literatura modernista, la que desmanteló la novela decimonónica y reconfiguró sus coordenadas a principios del siglo XX, regresa con nuevas traducciones y reediciones de Faulkner, Hemingway y Joyce. Del gran cronista del sur profundo de EE UU se reedita su obra cumbre, El ruido y la furia, el fragmentado retablo sobre la familia Compson en el condado imaginario de Yoknapatawpha, traducido por Ana Antón Pacheco. Y se rescata el resto de las incursiones de Faulkner en la decadencia del antiguo orden sureño, recorriendo el trasunto ficcional del estado de Mississippi: Santuario (traducida por José Luis López Muñoz), que aborda la cuestión de la violación, El villorrio y Sartoris, y Luz de agosto (todas en Alfaguara). Se reedita, además, Las palmeras salvajes (Siruela), historias de condena y redención en la personal traducción de Jorge Luis Borges, y la satírica Mosquitos (Alfabia), que retrata en clave de humor la vida en un crucero. Además, todos los cuentos de Faulkner han sido publicados recientemente en un volumen en Alfaguara.

Junto a Faulkner, llega un nuevo Hemingway y el primer Doctor Zhivago vertido directamente del ruso. Del autor de ¿Por quién doblan las campanas? se publica El viejo y el mar (Lumen), la última gran novela de Hemingway, sobre un viejo pescador cubano que emprende la caza de un gran pez, con una nueva versión de Miguel Temprano García. El relato trágico sobre los últimos días del imperio ruso y el auge de la Unión Soviética se rescata directamente del original en una versión de Marta Rebón en Galaxia Gutenberg. En el caso del Ulises (Lumen), de James Joyce, la peripecia dublinesca de Leopold Bloom vuelve en una reedición de la traducción bella aunque libre de José María Valverde.

Ochenta años después del mayor terremoto económico del siglo XX, uno de los retratos más desoladores de aquella Gran Depresión sigue siendo Las uvas de la ira, de John Steinbeck. El via crucis del clan de campesinos Joad desde Oklahoma hacia una California mítica y con trabajo para todos recupera gran parte de la fuerza del original con una nueva traducción de Pilar Vázquez Álvarez en Tusquets. Es una de los regresos más destacados de esta operación renove, junto a Un puente sobre el Drina (RBA), de Ivo Andric, en la primera traducción directa del serbocroata al castellano, firmada por Luisa Garrido Ramos y Tihomir Pistalek. Gran ocasión para adentrarse en esta cumbre de la literatura centroeuropea, un ambicioso fresco que recorre los siglos de convivencia en el mosaico étnico y religioso de los Balcanes.

De la Sicilia de Sciascia al Manhattan de Doctorow

Entrados en el siglo, están el italiano Leonardo Sciascia, el estadounidense E. L. Doctorow y el japonés Yukio Mishima, de cuya muerte se cumplen 40 años el 25 de noviembre. De Sciascia se publica la antología de cuentos que seleccionó el propio autor, El mar color del vino (Tusquets) , en versión de Juan Manuel Salmerón. Contiene relatos como 'El largo viaje', 'La retirada', el 'Juego de sociedad', entre otros, que ofrecen una buena muestra de la narrativa del autor de Todo modo y El caso Aldo Moro.

E. L. Doctorow es autor de un grupo de novelas sobre la historia de Nueva York que aborda la vida en la ciudad desde finales del siglo XIX. Su producción más significativa regresa en la editorial Miscelánea , con Ragtime, que arranca con el cambio de siglo , Billy Bathgate (en versión de César Armando Gómez), aproximación al ocaso del mafioso Dutch Schultz, La feria del mundo, un gran fresco sobre la fascinante vida de Nueva York vista por un niño y que arranca durante la miseria de la Gran Depresión, (traducida por César Armando Gómez) y Ciudad de Dios (Damián Alou), sobre la Gran Manzana a finales de siglo XX.

El japonés Yukio Mishima falleció hace 40 años tras practicarse el suicidio ritual del seppuku. Coincidiendo con la conmemoración se publica Confesiones de una máscara, la novela autobiográfica convertida en un clásico de las letras niponas, en la primera traducción directa del japonés de Carlos Rubio y Rumi Sato. También se publican, El sol y el acero y Nieve de primavera, todas en Alianza editorial.

Tolstói lidera el retorno ruso

Tolstói lidera una oleada de títulos rusos, entre nuevas traducciones, reediciones y biografías. "Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo", arranca Anna Karénina, en la estupenda traducción de Víctor Gallego, reedita ahora por la editorial Alba, y que es una de las avanzadillas del centenario de la muerte del autor (1828-1910), que se cumple el próximo sábado, 20 de noviembre. Otro adelanto es la reedición de Guerra y Paz, en la traducción de Lydia Kúper de 2003, en El Aleph. El ambicioso fresco sobre las campañas napoleónicas en Rusia abre la colección dedicada a las letras rusas de la editorial El Aleph y Mario Muchnik. Una vuelta a la obra de Tolstói que se completa con la biografía El viejo León, de Mauricio Wiesenthal.

La coincidencia del año de Rusia en España y del año de España en Rusia en 2011 servirá de marco para fijarse en inéditos, como la recién recuperada producción periodística de Fiódor Dostoievski, en Diarios de un escritor (Páginas de Espuma) , y regresar a un puñado de clásicos rusos como la mencionada Doctor Zhivago, o a la obra de Antón Chéjov, de quien se reeditan varios títulos. Chéjov comentado (Nevsky Prospects), reúne 16 cuentos comentados por otros tantos autores, como Ricardo Menéndez Salmón, Luis Alberto de Cuenca y Eloy Tizón. La traducción la firman James y Marian Womack. También se recupera el cuento La dama del perrito (Nórdica), traducido por Víctor Gallego e ilustrado por Javier Zabala, y La gaviota. Tío Vania (Alba editorial), una edición que recoge dos de las obras teatrales cumbres del dramaturgo ruso, traducidas por Jorge Saura y Bibicharifa Jakimziánova.

Grecolatinos con nuevas voces

Homero puede tener voces muy dispares, según la traducción. La Odisea comienza así en la de José Manuel Pabón, en Gredos: "Musa, dime del hábil varón que en su largo extravío, tras haber arrasado el alcázar sagrado de Troya, conoció las ciudades y el genio de innúmeras gentes". Y así en la de Carlos García Gual, en Alianza: "Háblame, musa, del hombre de múltiples tretas que por muy largo tiempo anduvo errante, tras haber arrasado la sagrada ciudadela de Troya, y vio las ciudades y conoció el modo de pensar de numerosas gentes".

Ambas ediciones se acaban de reeditar. En el caso de Gredos, la editorial acaba de iniciar el lanzamiento en bolsillo de su colección de literatura grecolatina en español, con sus veteranos volúmenes azul marino traslados en formatos más baratos. "Con 400 títulos, es la mejor del mundo en castellano", sostiene Manel Martos, editor de Gredos y RBA. La traducción de las Sátiras de Horacio, por ejemplo, a cargo de José Luis Moralejo, recibió el año pasado el Premio Nacional de Traducción. Pero, reconoce Martos, "son volúmenes académicos, algo elevados, y tienen un precio poco asequible para un público amplio".

Por ello han acometido por primera vez la edición en rústica de sus títulos más destacados -"la Odisea, la Ilíada, los diálogos de Platón, el teatro de Esquilo y Sófocles, las fábulas de Esopo". Con portadas ilustradas, nuevos prólogos y, sobre todo, a mitad de precio. "Con las mismas traducciones y a precios para un número mayor de lectores, más joven y con menos recursos económicos".

Gredos ha publicado 30 títulos desde abril, y en un año tienen previsto que sean 60. "Hace 30 años que se ofrece la Odisea a 30 euros y ahora está disponible a 15". El lanzamiento busca también, claro, disputar el mercado de los clásicos grecolatinos de bolsillo a los sellos tradicionales: Cátedra, Espasa-Calpe y Alianza, que justo acaba de publicar dos estupendas traducciones en prosa de la Ilíada y la Odisea, firmadas por Óscar Martínez García (nueva) y Carlos García Gual (reedición), respectivamente, en una cuidada edición en cartoné.

Portadas de diseño

Junto a las nuevas traducciones y las reediciones, se apuesta también por la ilustración y las portadas de diseño. Ya son una referencia las que diseñó Daniel Gil para la colección de bolsillo de Alianza en los años ochenta. Para recuperar el espíritu de aquellas ilustraciones, la editorial relanza el sello completamente renovado. Ha encargado al diseñador Manuel Estrada que componga las imágenes de títulos como El guardián entre el centeno, los Cuentos de Edgar Allan Poe, Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, El capital, de Karl Marx, y El señor de las moscas, de William Golding, entre otros. Se trata de ediciones con un tamaño y un cuerpo de letra mayores. Entre los nuevos clásicos ilustrados destaca la Odisea, en la histórica versión al catalán de Carles Riba, que firma el pintor Frederic Amat para el Grupo Enciclopèdia Catalana , y El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, con ilustraciones de Marta Gómez-Pintado, en la editorial Nórdica.

Castellano medieval

Otros títulos no están escritos en una lengua extranjera pero casi. Porque al lector de hoy le puede resultar muy complicado el castellano del Cantar de Mío Cid, del siglo XIII, o el del Libro de buen amor, del XIV. Por ello la editorial Castalia recupera la colección Odres Nuevos, lanzada hace más de medio siglo, que ofrecía traducciones al castellano actual. Sus títulos, cuyas ediciones habían quedado algo desfasadas, se reeditan con nuevas portadas y un cuerpo de letra mayor. "En un momento de crisis, un clásico siempre es una apuesta segura, en cambio una novedad es algo más incierto y te juegas el presupuesto". Se abre con el Poema de Mío Cid y el Conde Lucanor, y seguirá con el Libro de buen amor, en la excelente versión de María Brey Mariño, y el Amadís de Gaula.

Una oleada editorial que presenta una ocasión estupenda para volver o acercarse por primera vez a los títulos universales. Esos para los que, como escribía Calvino, de nada sirven las recomendaciones. "Si no salta la chispa, no hay nada que hacer, no se leen los clásicos por deber o por respeto, sino sólo por amor".

Clásicos del reportaje

Una tradición de testimonios de primera mano que se remonta a Plinio El joven y su crónica de la erupción del Vesubio y la destrucción de Pompeya es la que recoge el volumen Reportajes de la historia: Relatos de testigos directos sobre hechos ocurridos en 26 siglos (Acantilado). Se trata de una ambiciosa antología de casi tres mil páginas coordinada por los eruditos Martín de Riquer y Borja de Riquer. Los textos reunidos comienzan con el relato de la peste que azotó Atenas en el 430 antes de Jesucristo hasta la guerra de Irak en 2003. Entre esos dos límites se incluyen la crónica sobre las maravillas de Asia del comerciante veneciano Marco Polo y el hallazgo de la tumba del faraón Tutankhamón en 1922 por el egiptólogo británico Howard Carter, hasta el nacimiento del Estado de Israel, en 1948, narrada por Ben Gurión, la lucha contra el régimen segregacionista del Apartheid en Sudáfrica entre 1948 y 1994 (Nelson Mandela) y el hundimiento de la Unión Soviética en 1991 (Mijaíl Gorbachov). Una recopilación que repasa también la historia de España con los relatos del las Navas de Tolosa de 1212, la batalla de Lepanto de 1571 (fray Miguel Servia), el motín de Aranjuez de 1808 (Manuel Godoy) y la transición, con textos de Adolfo Suárez, Alfonso Guerra y Santiago Carrillo. Rescate de grandes reportajes que coincide con la publicación de Regreso a Berlín (Debate), del reportero estadounidense William Shirer, que reúne las crónicas sobre la posguerra en la derrotada Alemania nazi, y que completan su testimonio de la Segunda Guerra Mundial, iniciado con Diario de Berlín, donde registra el ascenso del nazismo en el nacimiento del Tercer Reich.

Vampiros y fantasmas con solera

La literatura de terror también tiene su momento: se reedita la clásica antología Vampiros (Atalanta), con prólogo de Jacobo Siruela, que reúne algunos de los mejores relatos de chupasangres, desde el fundacional de J. W. Polidori, con un vampiro de ecos byronianos, a los de Poe, Tolstói, Baudelaire a Richard Matheson, autor de Soy leyenda. Los relatos de espectros se reúnen en ¿Quién anda ahí? (Valdemar), con textos de Le Fanu, Maupassant, Stoker y Conan Doyle, entre otros. ­­También regresa Cumbres borrascosas (Valdemar), de Emily Brontë, en versión de Rafael Santervás. El mismo sello reedita los Cuentos completos de Franz Kafka, y los de Oscar Wilde en sendos volúmenes de bolsillo en cartoné, en versiones, respectivamente, de José Rafael Fernández Arias y Mauro Armiño (Premio Nacional de Traducción 2010).

Fuente: Diario El País (España). 18/11/2010.